Flux Financiera: Convirtiéndose en el líder de factoraje a base de transformación digital

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El factoraje es un servicio financiero en el cual es indispensable la rapidez al dispersar los fondos de los créditos a los clientes. A diferencia de los créditos tradicionales, el dinero que la financiera presta se usa casi exclusivamente como capital operativo que permite el funcionamiento cotidiano de las empresas. Sin embargo, la industria tiene un sistema regulatorio muy riguroso que hace que se cree una fricción con el cliente desde el principio de la relación.

Ignacio Usobiaga, Director General de Flux Financiera, una empresa de factoraje, nos comentó en una entrevista que “Para alguien que necesita el dinero ya, el enviar todos los documentos por paquetería, que te falte un estado de cuenta y tener que volver a mandar todo”, más aún–agregó Ignacio–“se empezaba a volver un problema de desgaste, es empezar una relación al revés, es un inhibidor económico”.

Para Ignacio este lento “papelo” era inaceptable por lo que decidieron apoyarse en las tecnologías de la información para eficientar sus procesos. El esfuerzo rindió frutos y los cambios implementados han convertido a Flux en una de las financieras más rápidas y efectivas del sector.

La oportunidad en el mundo de factoraje

La industria del factoraje, como muchas otras, se ha tardado en dar el paso hacia adelante para combatir uno de sus problemas más importantes: el excesivo tiempo y volumen de papeleo para aprobar cada transacción.

No obstante que la era digital empezó hace ya varios años, muchas financieras tradicionales tienen dudas sobre la digitalización de sus procesos. Los avances de la tecnología son rápidos pero la industria financiera es particularmente conservadora (con buena razón ya que una falla de proceso puede tener implicaciones financieras graves).

A pesar de este “miedo al cambio” sectorial, para Ignacio siempre ha sido claro que es vital para las compañías financieras transformarse. Se debe–en palabras de Ignacio–“Darle certeza y visibilidad al producto de factoraje por medio del apalancamiento en la tecnología, simplificar procesos”.

Esta actitud pionera es la que ha hecho que Flux sea de las primeras empresas de factoraje en implementar firmas electrónicas avanzadas en sus procesos. De esta forma ha logrado vencer los problemas innatos de su industria y sentado las bases para transformar radicalmente su empresa por medio de la digitalización.

Ahora es un proceso simple que lo puedes hacer literalmente desde tu casa, puedes hacerlo en pijama.

La transformación digital

El mundo financiero no ha cambiado mucho en las últimas décadas. Sin embargo, la directiva de Flux tenía un objetivo en la mira: convertirse en una financiera tecnológica que revolucionara la forma tradicional de hacer negocios.

Como era de esperarse, la resistencia al cambio se presentó inmediatamente, tanto dentro como fuera de la organización. Con frecuencia, donde más se encuentra resistencia al cambio es en el interior de las empresas.

Al preguntarle a Ignacio sobre cómo encaró este problema nos comentó, “no puedes predicar sin hacerlo. El primero en firmarse, el primero en confiar en este mundo tecnológico, debe ser la persona que lo está tratando de dirigir hacia allá.”

También tuvo que hacer un poco de trabajo de convencimiento con sus clientes, aunque resultó sorprendentemente fácil. “Después de dos interacciones de un proceso y cuando ven que hay una experiencia de usuario grata, empiezan a encontrarle rápidamente el gusto”, dijo.

Y aquí está la clave del caso de Flux. Algo que parecía que iba a costar mucho trabajo implementar, sólo demoró un par de interacciones.

Y es que, en realidad, los procesos siguieron siendo los mismos, “No hay un costo de entrada significativo. Es exactamente, el mismo procedimiento,” nos dijo Ignacio, “nomás no le das imprimir”.

De esta forma, el proceso que tardaba días donde se intercambiaban papeles, se imprimía, se hacían copias, se esperaba a que pasara la paquetería – ¡y que no se le olvidara a alguien su IFE! – y se tenían que firmar decenas de páginas, se convirtió en un proceso en línea que toma minutos en vez de días.

“Ahora es un proceso simple que lo puedes hacer literalmente desde tu casa, puedes hacerlo en pijama,” nos dijo Ignacio. “Mientras tengas señal en tu celular, estás firmando.”

En el momento que le da clic pasa todo lo que pasaba antes en una o dos semanas. Eso es algo que fue radical y les encanta.

El poder de la firma electrónica

El caso más interesante donde tuvieron la oportunidad de comprobar las capacidades de la firma electrónica se dió con un cliente con una situación especial.

El cliente – por razones propias de su giro – se encuentra fuera de la Ciudad de México y tenía que prever con más de dos semanas de anticipación todos sus procesos de factoraje para poder recibir el crédito a tiempo.

“Ellos notaban que tenían esta necesidad, necesitaban prever cuánto iban a necesitar,” comentó Ignacio. Además, por la naturaleza del negocio, el representante legal rara vez se encontraba en la oficina, lo que causaba que cuando finalmente estaba presente, tenía que “sentarse 2 horas y firmar como senador”.

Ahora, el representante legal puede, con su FIEL, realizar las firmas desde cualquier lugar.

Este proceso afianzó la confianza hacia Flux, convirtiéndolo en un cliente incondicional de la financiera. “En el momento que le da clic pasa todo lo que pasaba antes en una o dos semanas. Eso es algo que fue radical y les encanta”, dijo. “Si yo a unos clientes les digo que voy a cambiar y regresar al papeleo de antes, me dicen, ‘mejor cóbramelo más pero no me hagas esto’”.

Estar abierto al cambio y aprovechar eficazmente la tecnología ha hecho que Flux sea uno de los servicios de factoraje más rápidos disponibles para las empresas en todo México, no sólo en la Ciudad de México.