Probar documentos electrónicos en juicio: el problema no es la validez, es la verificación

En muchos juicios donde se ofrecen documentos electrónicos como prueba, el debate no gira alrededor de si el documento es legal o válido. Ese punto, en la mayoría de los casos, ya está resuelto por la ley.

El problema aparece en otro lugar: cómo se prueba el documento ante el juez.

En la práctica, hemos visto que muchos documentos electrónicos pierden fuerza probatoria no por fallas técnicas o jurídicas, sino por errores en la forma en que se plantea su acreditación dentro del proceso.

Este problema no es aislado ni exclusivo de los documentos electrónicos. Forma parte de un patrón más amplio que se repite en distintos contextos: los juicios con hechos digitales no se pierden por falta de regulación, sino por fallas en la forma en que se plantea la prueba.
Este fenómeno se analiza desde una perspectiva general en Evidencia digital en juicio: por qué la verificabilidad es fundamental.

Un error frecuente: pedir confirmaciones innecesarias

Es común encontrar escritos donde se solicita que una plataforma, un proveedor o incluso un tercero:

  • “confirme” que un documento fue firmado,
  • “certifique” que una persona firmó,
  • “avale” que un hash es correcto,
  • o “ratifique” la existencia de una constancia de conservación.

Este enfoque parte de una premisa equivocada: que la prueba del documento depende de una declaración externa.

Cuando se cuenta con el archivo electrónico original (por ejemplo, el XML), tanto el identificador del documento (hash) como las firmas electrónicas, los certificados utilizados y la constancia de conservación son verificables directamente a partir del propio mensaje de datos.

Pedir confirmaciones adicionales no solo es innecesario; en ciertos escenarios puede incluso debilitar la estrategia probatoria, al desplazar el foco de la verificación objetiva hacia declaraciones.

El documento no se “acredita”: se verifica

Desde una lógica probatoria, el documento electrónico no funciona como el documento en papel.

No se prueba porque alguien diga que existe, sino porque:

  • su contenido es íntegro,
  • sus firmas son válidas,
  • y esos extremos pueden verificarse de forma objetiva y reproducible.

Conceptualmente, es equivalente a tener un objeto físico con número de serie: no se pide al fabricante que “confirme” que el objeto existe; se verifica el propio objeto.

Esta lógica —que atraviesa no solo los documentos electrónicos, sino la prueba digital en general— se desarrolla con mayor profundidad en La evidencia no se declara, se verifica y se contextualiza dentro de una visión más amplia en Evidencia digital en juicio: por qué la verificabilidad es fundamental.

El rol del litigante: instruir al juez

Uno de los puntos más importantes —y más ignorados— en los juicios con documentos electrónicos es el rol del litigante.

El juez:

  • no es ingeniero,
  • no es criptógrafo,
  • no tiene por qué conocer estándares técnicos.

Por ello, no basta con ofrecer el archivo electrónico.

Es indispensable:

  • explicar qué se está verificando,
  • indicar cómo se realiza la verificación,
  • y precisar qué implica jurídicamente el resultado.

En la práctica, esto implica instruir al juez, por ejemplo:

  • que el XML puede cargarse en una herramienta de verificación,
  • que dicha verificación valida firmas, certificados y constancias,
  • y que el resultado acredita integridad, autoría y fecha.

Cuando esta explicación no se hace, el documento queda “opaco” para el juzgador, aun cuando técnicamente sea sólido.

Cuando no hay verificación disponible, el problema es estructural

Aquí aparece un problema serio que suele detectarse demasiado tarde.

Si la plataforma utilizada para firmar o generar documentos:

  • no ofrece una herramienta clara de verificación,
  • o la verificación solo puede realizarla el propio proveedor,
  • o depende de explicaciones técnicas posteriores,

la prueba se vuelve frágil.

En juicio, la evidencia que no puede verificarse de forma independiente se convierte en una narrativa, y las narrativas son fáciles de cuestionar.

Este mismo patrón se observa en otros ámbitos, como en disputas por transferencias electrónicas no autorizadas, donde incluso instituciones con sistemas robustos pierden juicios por no poder acreditar técnicamente la autorización del cliente.
Este fenómeno se analiza en Transferencias no autorizadas: bancos pierden juicios y forma parte del mismo problema estructural descrito en Evidencia digital en juicio: por qué la verificabilidad es fundamental.

La importancia de herramientas de verificación

Por esta razón, no basta con que una plataforma “genere” documentos o firmas.
Es crítico que también permita verificarlos.

En el caso de Mifiel, la herramienta pública para verificar documentos XML está disponible en:

https://app.mifiel.com/verify-xml

Este tipo de herramientas permite:

  • reproducir la verificación,
  • mostrar resultados claros,
  • evitar depender de explicaciones técnicas posteriores.

En la práctica forense, incluso es recomendable:

  • tomar capturas de pantalla del proceso de verificación,
  • e incorporarlas al expediente,
    para que el juez pueda visualizar gráficamente el resultado.

El problema no aparece el día del juicio

Muchos litigantes se enfrentan a estos problemas cuando el conflicto ya existe. Para entonces, las decisiones relevantes:

  • qué plataforma se usó,
  • qué formato se generó,
  • si existe o no verificación,

ya fueron tomadas.

Por ello, estos temas no son solo procesales; también son preventivos. Elegir herramientas que permitan una verificación clara es parte de la estrategia jurídica, incluso antes de que exista el conflicto.

Una advertencia práctica

En juicios con documentos electrónicos, el problema rara vez es la validez jurídica del documento. El problema es probarlo correctamente.

Si el documento:

  • no puede verificarse,
  • depende de declaraciones,
  • o requiere explicaciones técnicas complejas,

la estrategia probatoria será cuesta arriba.

Este texto debe leerse como una aplicación práctica de una idea más general: en lo digital, la prueba depende de la verificabilidad, no de declaraciones.

Para entender cómo este mismo problema aparece en otros contextos y por qué es relevante incluso antes de que exista un conflicto, puede revisarse Evidencia digital en juicio: por qué la verificabilidad es fundamental.

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