Resumen: Muchas empresas descartan la e.firma porque suponen que sus clientes no la tienen. Sin embargo, casi 33 millones de personas la han tramitado y, en cada mes de mayo a octubre de 2026, más del 91% de las firmas realizadas en Mifiel fueron con e.firma. Revisamos qué ha cambiado en nueve años y cómo aprovechar una firma jurídicamente más sólida que, además, reduce el gasto en biometrías.
«Nos gustaría usar e.firma, pero nuestros clientes no la tienen».
Lo escuchábamos en 2017 y lo seguimos escuchando hoy. De hecho, esa pregunta nos llevó a publicar «¿Quién tiene FIEL?». Revisamos una muestra de 86,350 certificados para entender quiénes eran las personas que ya tenían firma electrónica.
En aquel momento, 8.94 millones de personas la habían tramitado. Hoy son casi 33 millones. Y nosotros ya podemos contar algo más: qué tanto se usa para firmar documentos.
La duda sigue siendo válida. Lo que vale la pena revisar es si la respuesta que damos por hecha sigue siendo cierta.
Por qué recomendamos usar e.firma
La razón principal es jurídica. Cuando firmas un contrato, quieres poder defenderlo si la otra persona después dice que no lo firmó.
La e.firma del SAT es una firma electrónica avanzada: vincula la firma con la identidad de su titular y permite comprobar que el documento firmado no fue alterado. El artículo 97 del Código de Comercio establece los requisitos de esa fiabilidad.
El artículo 99 añade obligaciones para el firmante. Le exige cuidar su firma y la información de su certificado, y prevé su responsabilidad por usos no autorizados cuando no actuó con la debida diligencia para impedirlos. Es parte del sustento jurídico del no repudio.
En los juicios que hemos acompañado en Mifiel, no hemos tenido un caso en el que un firmante haya logrado desconocer exitosamente su e.firma.
Además, la verificación biométrica tiene un costo: hay que validar la identidad de cada firmante. Con e.firma, el SAT ya verificó esa identidad y la vinculó a un certificado. Por eso puedes comprobar la firma sin repetir una validación biométrica cada vez, con menos procesos y menor costo.
Para tu empresa, saber cuántos de tus clientes ya tienen e.firma significa poder ofrecerles una firma jurídicamente más sólida y, además, gastar menos en verificaciones de identidad.
Casi 33 millones de personas la han tramitado
Según los datos abiertos del SAT, hasta septiembre de 2026 habían obtenido su e.firma 32,994,960 personas físicas. Son casi 3.7 veces las que había al cierre de 2016.
Son millones de personas que ya hicieron el trámite. Que nunca hayan firmado un contrato contigo usando e.firma no significa que no la tengan.
¿Y sí la usan para firmar?
En Mifiel vemos esto todos los días. Entre mayo y octubre de 2026, la distribución de las firmas realizadas fue la siguiente:
| Mes de 2026 | Firmas con e.firma | Firmas simples |
|---|---|---|
| Mayo | 93.4% | 6.6% |
| Junio | 92.1% | 7.9% |
| Julio | 92.5% | 7.5% |
| Agosto | 91.3% | 8.7% |
| Septiembre | 92.3% | 7.7% |
| Octubre | 92.0% | 8.0% |
Más de nueve de cada diez firmas realizadas en Mifiel fueron con e.firma en cada uno de esos meses.
El caso de un colegio
Un colegio privado nos planteó la misma preocupación: querían firmar documentos con los padres de familia, pero les inquietaba que no tuvieran e.firma.
En lugar de suponer, revisamos sus RFC. De 1,690 personas, 1,499 tenían e.firma vigente: el 88.7%. Otras 154 la tenían vencida y solo 37 no tenían antecedente de e.firma.
Con esos datos cambió el cálculo del proyecto. Estaban considerando muchas más verificaciones biométricas de las que necesitaban para comenzar.
El caso de una arrendadora
Una arrendadora mexicana que trabaja con nosotros tenía una preocupación jurídica: una tesis sostenía que los pagarés electrónicos debían firmarse con firma electrónica avanzada.
Por eso lanzó una campaña para fomentar el uso de e.firma entre sus clientes. Buscaba reforzar sus pagarés frente a ese criterio judicial. El ahorro vino de paso: su consumo de biometrías se redujo aproximadamente a la mitad.
Mantuvieron la firma simple para quienes la necesitaban y empezaron a aprovechar la e.firma de quienes ya la tenían.
¿Cuántos de tus clientes la tienen?
No necesitas elegir un solo método para todos. En Mifiel puedes combinar e.firma y firma simple con verificación de identidad dentro del mismo contrato.
Conocer qué porcentaje de tus firmantes tiene e.firma te ayuda a elegir cómo ofrecer cada método y a calcular cuántas verificaciones biométricas necesitas.
Después de diez años trabajando con e.firma en contratos, lo hemos visto más de una vez: al revisar los datos, el supuesto de que «los clientes no la tienen» casi nunca se sostiene.
En Mifiel podemos ayudarte a estimar qué porcentaje de tus firmantes cuenta con e.firma.
Fuentes y metodología
- SAT: Contribuyentes que han obtenido su primer certificado de e.firma. Acumulado de personas físicas, de marzo de 2004 a septiembre de 2026. Cifras preliminares.
- Mifiel: firmas realizadas por mes, de mayo a octubre de 2026.
- Colegio y arrendadora: experiencias de implementación de Mifiel, con los nombres de los clientes omitidos.
- Marco jurídico: Código de Comercio, artículos 97 y 99.

