Validez legal de la firma electrónica en México

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Primero, es necesario aclarar que un contrato escrito en una servilleta y firmado con una cruz cuenta con validez legal siempre y cuando puedas probar que la persona que dibujó esa cruz lo hizo con intención de manifestar u otorgar conformidad o consentimiento con el contenido del documento en cuestión. Y es de esta capacidad de poder probar la intención de la otra persona de la que depende el resultado favorable o desfavorable en un litigio. Recordemos que cuando dos partes se van a juicio, cada parte tiene su versión de los hechos y buscan convencer al juez -mediante la presentación de pruebas- de que su versión es la correcta, en apego a la verdad y al derecho. Entre más elementos de prueba se tengan a favor, mayor es la probabilidad de que el juez emita una sentencia favorable.

Si presento una servilleta con una cruz al juicio y la contraparte niega haber realizado o estampado esa cruz, va a ser difícil convencer al juez. Si hay testigos, mi posición mejora. Si tengo la firma autógrafa de la contraparte, tengo una buena prueba. Pero si la contraparte niega la autoría de la firma me la tengo que jugar con los dictámenes que al respecto emitan los peritos calígrafos. El perito de la contraparte muy probablemente emitirá dictamen que compruebe la falsedad de la firma -aunque sí haya firmado-, mi perito va a argumentar en mi favor la autenticidad de la firma y el perito “imparcial” inclinará la balanza en un sentido o en el otro.

Independientemente del contenido del documento -si un contrato está apegado a derecho o si sus cláusulas pueden ser declaradas nulas-, cuando se trata de documentos y firmas, lo que se busca  es probar al juez que a) la contraparte sí firmó el contrato. Es decir, que la firma estampada en el ejemplar del contrato que te corresponde sí la hizo o estampó él o ella. Y b) que la versión del documento presentada en el juicio es la que firmaron ambas partes (integridad). En otras palabras que no se agregaron o sustrajeron hojas o se hicieron modificaciones al contenido, ya que tu contraparte podría presentar como prueba un documento diferente (alterado) al que estás presentando tú. 

Para a) tú vas a decir que la contraparte firmó y tu contraparte que no lo hizo. Y para b) tú vas a decir que tienes el documento tal y como se acordó y tu contraparte argumentará que el contrato fue modificado sin su consentimiento después de ser firmado.

En resumen, hay que convencer al juez por medio de pruebas que el documento sí fue firmado por tu contraparte -la autoría de las firmas- y que no fue modificado después de su firma -integridad del documento-.

Es importante mencionar que si alguna de las partes presenta un documento notariado, la dinámica cambia. Con un documento notariado no tienes que probar ni la atribución de las firmas ni la integridad del documento ya que al haber sido firmado en presencia de un fedatario público (notario o corredor público), el documento goza de presunción tanto de atribución como de integridad. Una presunción es un hecho que se toma como verdad y para el cual no es necesario presentar pruebas. Esto implica que si la contraparte quiere negar su firma o la integridad del documento va a tener que probarle al juez que no es su firma o que el documento no es el original. Se traslada completamente la carga de la prueba a la contraparte y probar un negativo en un juicio es sumamente difícil. De ser posible, siempre quieres llegar a un juicio con presunciones legales a tu favor, ya que pones a tu contraparte en una situación muy difícil. 

Firma electrónica

Considerando este contexto podemos concluir que ¿es legal la firma electrónica? no es la pregunta adecuada que debemos hacernos, a fin de cuentas, una cruz en una servilleta es legal. El planteamiento correcto es, ¿qué tan fácil o difícil es probarle a un juez que la contraparte firmó usando una firma electrónica? Y la respuesta es: depende.

¿Por qué o de qué depende? Porque existen dos tipos de firma electrónica, la electrónica simple y la electrónica avanzada. En este artículo puedes leer una descripción detallada de las diferencias entre estos tipos de firmas.

Antes de abordar las diferencias entre firmas electrónicas simples y avanzadas a la hora de un juicio vale la pena enfatizar que con un proceso bien implementado ambas pueden gozar de presunción de integridad. Los documentos electrónicos tienen una ventaja crucial sobre sus contrapartes en papel: por medio de una constancia de conservación (aquí una explicación detallada sobre las mismas) se puede establecer una presunción legal de integridad del documento. En un juicio tu contraparte tendrá que probar que el documento no es el original y esto presenta una ventaja importante sobre los contratos en papel.  

Validez de la firma electrónica simple

A grandes rasgos, una firma simple es casi toda manera de plasmar la voluntad (firma) de manera electrónica en un medio electrónico (documento). Puede ser una casilla que se selecciona para aceptar los Términos de Uso de un sitio, los números que generan los tokens o netkeys que entregan los bancos a sus usuarios, datos biométricos como la huella dactilar o el reconocimiento facial, una firma autógrafa realizada de manera digital, reconocimiento de voz, etc.

Entre más elementos incorpores en el proceso de firma electrónica simple mejor podrás, en caso de litigio, defender que la contraparte firmó. Por ejemplo, algunos servicios de firma electrónica simple inclusive graban -usando la cámara del teléfono o computadora- al firmante diciendo en voz alta que sí está de acuerdo con el documento o contrato. Evidentemente esto es una prueba muy útil en caso de juicio.

En resumen, con un buen proceso, la firma electrónica simple cuenta con presunción de integridad y, dependiendo de la implementación, puede contar con más o menos elementos que nos ayuden a probarle al juez que la firma fue realizada por la contraparte.

Validez de la firma electrónica avanzada (FEA)

Es una firma electrónica respaldada por un certificado emitido por un prestador de servicios de certificación acreditado por la autoridad. En México la más común es la FIEL o e.firma del SAT, pero existen FEAs emitidas por entes privados.

Al igual que los documentos firmados en presencia de un fedatario, los documentos firmados con firma electrónica avanzada gozan de presunción de atribución, inclusive la ley le confiere a las FEAs la característica de no repudiable. Esto significa que en caso de querella, la carga de la prueba recae en la persona que está negando la firma.


En pocas palabras, con una buena implementación se tiene presunción tanto de integridad como de atribución. En un litigio no te toca probarle nada al juez, tú tienes la presunción. Si la contraparte pone en duda la firma electrónica avanzada que se le atribuye o la integridad del documento electrónico es su responsabilidad probarle al juzgador que no firmó o que el documento no es el original que se firmó.  

Conclusión

La firma electrónica cuenta con validez legal en México. Lo importante al considerar si se usa algún tipo de firma electrónica simple o la firma electrónica avanzada es evaluar la factibilidad de que el documento se vaya a juicio, la probabilidad de que la contraparte niegue su firma o la integridad del documento y las repercusiones de un atraso en el juicio derivado de lo anterior.

Para los casos en que es deseable tener presunciones legales para negarle a la contraparte la posibilidad de desconocer la firma o la integridad del contrato, un servicio basado en firma electrónica avanzada, como Mifiel, es la opción más conveniente.

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